Farsa irresponsable en los cursos de verano
es una artículo del miembro de la Asamblea contra el Tren de Alta Velocidad Mikel Alvarez publicado en GARA el 31 de agosto de 1999.
Mikel Alvarez * Miembro de la Asamblea contra el TAV
Con motivo del Curso de Verano sobre "Las infraestructuras, estrategia del desarrollo económico", organizado del 1 al 3 de septiembre por la UPV con la colaboración de la Cámara de Comercio de Gipuzkoa, asistimos de nuevo a una indignante e irresponsable mascarada, un fraude, un bochornoso montaje que lleva camino de prostituir y degradar a la propia Universidad en la contestada política de grandes infraestructuras de elevado impacto ecológico y social.
Resulta vergonzoso que la UPV haya organizado este "curso-farsa" de carácter meramente propagandístico, carente del menor atisbo "científico", objetividad e imparcialidad en el tema del desarrollo y de las grandes infraestructuras, eliminando el pluralismo, el debate y el contraste entre las distintas perspectivas y puntos de vista sobre esta cuestión que tiene una gran incidencia en el propio modelo de sociedad, en favor de la manipulación pura y dura.
Los Cursos de Verano se encontrarán sin duda entre las primeras instituciones del sistema educativo en programar un "curso" que pretende abordar, dentro de un ciclo sobre "Ordenación Territorial y Medio Ambiente", la cuestión de las infraestructuras y del desarrollo en términos meramente económico-financieros, silenciando por completo las graves implicaciones que éstas conllevan en lo ecológico, lo social, lo cultural y lo territorial, perteneciendo además la abrumadora mayoría los "profesores" invitados a los diversos estamentos de la clase política y empresarial directamente interesados en la construcción y en la gestión de las grandes infraestructuras, como son los órganos de transportes e infraestructuras de las distintas administraciones, las entidades financieras, las empresas constructoras, las cámaras de comercio, etcétera. ¡Toda una original enseñanza! Los organizadores y participantes encontrarán sin duda ocasión para la profundización en el conocimiento de un gran negocio, pero nos resistimos a creer que no existen profesionales lo suficientemente lúcidos y sensatos, dentro del clima académico de la UPV, que denuncien la manipulación que se está llevando a cabo.
José Saramago ha denunciado que "lo único que mueve y diseña el destino del hombre actualmente es el dinero". Esta es una realidad opresiva que sigue llevando a la historia humana por mal camino. Es decir, debemos desmitificar, en primer lugar, la misma noción de desarrollo económico, que el "curso" presenta como incuestionable artículo de fe, sosteniendo la bondad del desarrollo entendido como mero crecimiento económico. Sin que la Universidad, al parecer, se haya enterado, en relación a las teorías sobre el desarrollo, actualmente la visión predo- minante es la teoría ecológica, caracterizada precisamente por una elevada discrepancia del crecimiento económico como eje que debe regir la evolución de la sociedad. El desarrollo es un concepto hoy en día puesto en cuestionamiento, y se constata el final de la equivocada asociación o equivalencia entre crecimiento económico y "progreso" social (hasta el punto de que un informe de la propia ONU del año 1996 ha tenido que caracterizar la situación actual como: un crecimiento sin empleo y despiadado socialmente, generador de pobreza y marginación; un crecimiento sin raíces, que arrasa las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales autóctonas; un crecimiento sin futuro, depredador de los recursos natu- rales). Por tanto, se está cuestionando la meta que los desarrollistas dan por indiscutible: el desarrollo económico. ¿Es lo que debe mandar en todo el resto? ¿Es la estrategia del desarrollo económico el criterio que debe determinar la dirección a seguir por la sociedad? Actualmente, es evidente que el desarrollismo no tiene ninguna justificación, carece de cualquier legitimación ético-moral, ha significado una distribución de los bienes en cada vez menos manos y un nivel de desigualdades sociales y de exclusión sin precedentes de amplias capas de la población mundial, a la vez que ha llegado a poner en peligro el equilibrio del plantea que habitamos. Estos son los frutos podridos que serán legados a la sociedad como herencia envenenada del fracaso de la estrategia basada en el desarrollo económico como sistema de satisfacción de las necesidades humanas.
Vivimos, sin embargo, en un verdadero sistema de censura, pero una censura que nos sonríe ampliamente. El neoliberalismo, desde el propio sistema educativo, pretende que asumamos como propias y universales las necesidades de desarrollo y crecimiento económico infinito del capital, como vía para resolver los problemas de la sociedad, cuando ocurre que muchos de estos problemas están originados precisamente por la propia dinámica desarrollista y competitiva de la economía. En los últimos años, desde un medioambientalismo más o menos insípido, se ha sostenido la creencia de que, aún sin una transformación social anticapitalista, el componente ecológico del sentido común estaba siendo incorporado por la economía.
Sin embargo, los hechos no confirman ese cambio. En el caso de la política de grandes infraestructuras, por ejemplo, numerosos estudios han concluido que la expansión aberrante del transporte desencadenada por la mundialización de la economía está ocasionando ya gravísimos efectos en los ámbitos social, ecológico, e incluso económico. A pesar de lo evidente de esta nocividad, las conclusiones están lejos de ser asumidas. Sin ir más lejos, resulta grotesco que esos impactos negativos sean ignorados radicalmente en este "curso" organizado dentro de un ciclo sobre "Ordenación Territorial y Medio Ambiente", quedando todo reducido a impulsar como sea el desarrollo económico. Es una farsa irresponsable.